Ir al contenido principal

Entradas

Se acabó el invierno.

Soltarte ha tenido que ser un año estacional. Lo primero que aprendí contigo fue que era especial. Lo último que aprendí fue, que el mundo no giraba alrededor de mí,  a pesar de que contigo, a veces pensaba que si. Tenía miedo de escribir y reflejar que a veces te recuerdo mucho  y que otras veces te odiaba un poquito (demasiado). Primero vino la transición entre el otoño y el invierno. Aún era un clima cálido, pero en la obscuridad comenzaba a ventear y progresivamente, comenzaba a hacer más frío. En esta estación, me negué a aclimatarme. No quería dejar el clima tan acogedor, para soportar la inclemencia de la helada. Pero como todas esas cosas de la vida que uno no puede controlar, así tuve que soportar y atravesar el invierno. Y nevó, consecuencia de los días más fríos, en qué además llovía. No quería salir de mi cuarto y evitaba al máximo experimentar el frío que calaba hasta el corazón. Cuando salía, me abrigaba con todos los recuerdos más bonitos y me ...

Hasta luego Sol

Me gustan las palabras porque pueden describir excepcionalmente lo que sentimos. Pero en algunas otras, se quedan cortas aunque yo encontrara los adjetivos precisos. Pero hoy, abuela querida, Sol adorada, quisiera decirte cuánto es que ya te extrañamos, cuán grande parece la habitación y la casa sin ti. Sin saber con precisión si eran noventa y tres años los que habías vivido, cada año que nos compartiste de ti, nos reunía la mayor alegría. Me duele mucho, saber que ya no habrá más abue Sol. Hoy el dolor de no tenerte nos inunda los ojos, pero nos reboza el corazón de una mezcla de melancolía y alegria al recordar todo lo que fuiste, cada singular momento compartido, escuchar las historias más inverosímiles que narrabas, escucharte declamar los versos de poesía que de memoria aprendiste cuando eras a penas una niña, reírnos de alguna cosa que pareciera graciosa y en otras ocasiones angustiarnos porque te dabas cuenta que el tiempo pasaba y que desgraciadamente nosotros no podíamos det...

Sanar.

No puedo decir que no me pasa, porque me pasa. Porque pienso en ti, inevitablemente en algún momento de mi vida diaria. De noche siempre quiero escribir todo lo que me consterna. Como si de día el sol despejara mi mente y en la noche se abrumara con todo lo que fui dejando de lado. Inevitablemente llega la noche y me inunda el espesor de mis pensamientos, ay, como me pesa pensar en ti. Me he negado mucho a publicar y en parte a escribir sobre el camino que he atravesado, porque no ha sido lineal, ni progresivo. Porque al mes pensaba que seguramente había sido lo mejor, pero al medio año me hundía llorando en las sábanas de mi cama. Porque el veintinueve de julio me empaparon los recuerdos del aniversario, y a los doce meses de la ruptura me caló el día que marcó el calendario, inevitable veintiocho de agosto, en circunstancias abismalmente diferentes. Porque a veces me cuesta la existencia propia, afrontar la cara dura de la realidad de ser quien soy. Y aunque hay unos días en que ...

Vivir lejos

Llevo algunos días (quizá un poco más) sumergida en el espesor   de pensamientos que me abruman. Estoy experimentando el cambio. Supongo que es verdad eso que a veces se dice, y mi frase tendría que ser algo como   “mi vida cambió a los veintitrés y medio “. Y bueno, tampoco es como qué un día despiertas y todo es diferente, sino que van pasando los días y empiezas a cuestionarte todo, el sentido de lo qué haces, y no las grandes decisiones, sino lo que haces diariamente y lo que finalmente te hace ser quien sos. No sé si se trate realmente de madurar, pero supongo que ha de ser parte esencial de ello, comenzar a ver las cosas de distinta manera. Siempre me cuesta un poco aceptar que todo cambia, odio volver al lugar donde me he sentido miserable, por eso trato de distraer mi mente cuando me acuerdo que he vivido engañada y quizá peor, me he inventado el engaño propio. Y cuando digo que   miento es porqué si extraño, porque la distancia es un reto que no fue difícil d...

Para mi hermano, el día de su boda.

Tengo grabado en mi memoria el d í a en que mi hermano mayor, me dijo que sab í a que mariana era el amor de su vida. Jos é  Adrián, mi hermano mayor, no es el tipo de personas que hablan por q ué  si, Pepe es una persona seria y yo sab í a, que con tal convicci ó n, no pod í a estar equivocado, ni que tampoco, lo estaba diciendo en vano Cuando pienso en mi hermano, m ú ltiples cualidades vienen a mi mente, comenzando por decir, que no las posee por el hecho de ser mi hermano, cuando pienso en pepe, pienso en protecci ó n, cuidado, confianza, incondicionalidad; pienso en que, si no fuera mi hermano seguramente me encantar í a que fuera mi amigo, porque no hay otra persona que vea las cosas de una manera tan cr í tica y tan noble como  é l, que cuando me veo en dificultades, o estoy a punto de tomar una decisi ó n importante, pepe es mi principal consejero y aunque a veces es duro, como buen hermano mayor, nos ha protegido y alentado a ser y dar siempre lo mejor. Re...

El último día del año y la última entrada para vos.

Espero que no estés aquí, leyéndome. Creo que, aunque así fue como nos acercamos (tú, recomendando a medio mundo este lugar y luego presumiendome tu increíble acción) hasta volverte mi más fiel lector, hoy no quiero que vengas aquí a leer como estoy; porque ahora estoy más convencida que nunca: es necesario dejar de saber de quién, ya no quiere saber de ti. Hay tantas cosas sobre las que me gustaría escribirte, tengo material de sobra para hacerlo, pero espero con todo mi corazón que hoy, día último del año, termine también mi manía de escribirte, porque hace tiempo que terminó la tuya de leerme. Nunca sé como empezar, a veces las frases inundan mi mente en los momentos más ocupados (ojalá pudiera escaparme de tí al menos en esos instantes) y espero guardarlas en mi memoria hasta que pueda escribirlas, pero me equivoco -como seguido lo hago- y se me resbalan en mi distraída cabeza, que parece no agarrar nada, pero retiene lo que menos quiero: tu recuerdo. N...

No hay un buen título.

Treinta de agosto Dos días después de que acabó. "Todo pasa" Probablemente sea la frase que más he escuchado en estos últimos dos días. Ayer fue veintinueve, lo tuve presente desde el día anterior. Desperté al sonido de mi primera alarma, hinchada de mis ojos como cuando lloro mucho y lo primero que pude hacer fue llorar otra vez. ¡Como si no me cansara! Es evidente que me duele demasiado, que me duelen los ojos, la espalda, los sueños. Es evidente también, que no habrá otro veintinueve, marcado en mi agenda y que tampoco habrá un futuro para los dos juntos. Todo pasó muy rápido. Un día hacíamos planes increíbles y al otro, tuve que borrarlos. Primero de septiembre. Parece que han pasado meses. El tiempo se extiende en la dimensión de las horas como si hace meses que hubiéramos terminado, y es precisamente en esa dimensión cuando siento que unos días estoy bien y otros, me caigo en el abismo. A veces todo parece normal, pero a penas se asoma tu rec...