Ir al contenido principal

Entradas

"Nunca es suficiente para mí, porque siempre quiero más de ti"

¿A quién le importa saber por qué uno no es suficiente?  Cuando no se quiere, NO SE PUEDE Y YA. Estoy decepcionada de ti, pero aún más de mí, esperar, esperar, esperar,  ¿No sé hacer nada más? Esperar tanto, o solamente algo a cambio, ha sido un gran error. La tristeza me embriaga en un nivel impresionante; me siento estancada en el peor  momento de nuestra relación. Es triste, pero en mayor medida desesperante. Hacer todo y que no sea suficiente. No es suficiente porque parece que todo significa  lo mismo para vos, estar o no estar, vernos o no vernos, hablarnos o no hacerlo,  me siento tan desvalorada, como si yo fuera algo parecido a una comida, un helado o una hamburguesa, te gustaría comerla hoy pero no pasa nada si no lo haces, podrías comerlo  pero está bien también si no lo comes. Luego he pasado también a sentirme como una molestia,  te agobio y te gustaría descansar de mi ¿Y sabes? no te culpo, bien sé que soy absorbente,...

La nuestra será siempre mi favorita.

-Miento un poco (mucho) al decir que no estoy triste. No estoy triste. Te di todo lo que tuve. Te compartí mi vida y tú la tuya. No podría decir que he desperdiciado casi cuatro años de mi vida, porque fue todo lo contrario, invertir, sembrar y permitir que un jardín hermoso creciera en mí. Precioso tesoro. No hay nada que yo pueda extrañar más que una risa con tu papá (o gritarle: ¡SUEGROOOO! al llegar a tu casa), una indirecta de tu mamá, una tarde de fin de semana tomando cerveza en la terraza de tu casa, o a la abuela Atala. Eso si me pone triste, no poder estar más. Pero mejor te hablo de lo bueno. Amor, te digo así, porque no te puedo quitar lo que significas para mí. Nunca experimenté amor igual. Amarte va a ser por mucho, la mejor experiencia de mi vida, tener tus brazos, tomar tu mano y tratar de entender una mente tan compleja, sin mencionar lo única que es tu alma, eso, eso es lo que hace que la gente tenga ganas de poseer un cuerpo, cuando es ...

En vísperas

Soñamos con el amor. Como si pudiéramos imaginar su esencia. Prediciendo como es que se siente y al menos como parece. Pienso demasiado en ti, aunque no lo creas. Pienso en tu tiempo y en lo que harás mientras cuento los días para volver. Tengo miedo de no encontrarme contigo, por tantos cambios. Somos distintos, cambiamos todos los días. Es ridiculo ¿sabes? Pensar que tu vida giraba en torno a mi, Y luego darme cuenta que no es de ningún modo así, cuando te pregunto:  ¿que haces sin mi? Y aunque haces bien en decirme, "lo de siempre". No dejo de ser tan egolatra, esperanzada en confirmar que soy mucho en tu vida aunque en el fondo no sea así. Mis inseguridades me comen y me distraigo para fingir que no existen. Te imagino y te invento porque siento que ya no te conozco.  Te imagino perfecto porque así es como más te quiero. Te imagino blando con mis sentimientos y comprensivo con mis confusiones. Te imagino con los brazos abiertos en el aeropuerto, dispuesto a...

Es fin de año y no pude evitar escribirte.

Papá, estoy en Montevideo. Qué lugar lindo, debo decir, acabo de dar una vuelta y mire una casa como aquella que te gusta que está en Bosques, que cuando íbamos a misa y pasábamos te decía: yo te la voy a comprar. He pasado por Santiago, por Buenos Aires y ahora estoy hirviendo aquí en frente al mar. Quise empezar esto así, pero sabes que estoy llena de nostalgia, naturalmente porque nací contrariada con la vida y aumentado por estas fechas que se recuerda mucho a la familia y que lejos uno se da cuenta que hasta lo más mínimo es lo más maravilloso. Estoy haciendo un recuento de los daños, bueno quiero decir de este año y de doce meses he pasado cerca de siete fuera, y yo sé que esto debo de aprovecharlo, que hay pocas oportunidades así pero soy débil y todo me recuerda a casa, a la abuela, a la ciudad, a Ringo (nuestro perro). Vos sabes cuánto vivo atada a la nostalgia. Y es cierto también, que es bueno viajar, mira de cuantas cosas me he dado cuenta, cuanta pertenencia tengo haci...

Acerca de la llegada.

¿Cómo comencé el viaje? Quizá no comenzó exactamente el día 23 de agosto en el aeropuerto de mi ciudad. Pienso que esto comenzó antes, quizá hace cuatro años en mis clases sabatinas del primer nivel de italiano con una finalidad, mi intercambio a Italia, después con los siguientes niveles y finalmente con el examen para certificar que dominaba básicamente el idioma y después concursar para la beca ideal para mí. Después vinieron muchas complicaciones, primero que la beca solo se abría en el primer semestre del año, entonces esperé al primer semestre del año y después de la espera y de realizar mi trámite para mi universidad soñada, mi carta no llego, ni siquiera con los dos correos que envié insistiendo que la mandaran, no pudiendo al menos concursar para la beca. Finalmente, habiendo escogido Argentina por la beca de manutención (comida y hospedaje) que me ofrecieron a través del programa JIMA y después de mucha burocracia y de finalmente gestionar el intercambio por mí misma...

Sobre la monotonía.

Hoy es martes, y si estuviera allá, seguramente como cada martes iríamos al cine. Supongo que no es casualidad que en la distancia quiera estar allá y cuando estoy allá quiera estar viajando. Estoy aprendiendo mucho en la distancia, en la soledad y en la observación. Supongo que es normal en personas normales con tiempo en sus relaciones que la monotonía llegue a visitarlos y esté insistiendo en la posibilidad de quedarse. Es normal que las cosas cambien y que el tiempo haga de nosotros personas distintas, es normal que el recelo aguarde en cada corazón y el resentimiento por algunas cosas pequeñas que han pasado también se haga presente en cualquier momento inesperado, supongo que es normal que el amor caduque un poco y que se vaya apagando el romanticismo. Supongo y vaya que quiero suponer. Pero la verdad es que estoy asustada de que esto no sea normal, que sea víctima de un virus que se come mi relación, pero tengo que confesar que me aterra más tu indiferencia que me hace supo...

Nos rendimos ahora?

Están todos y no hay nadie. He llegado al fin a casa, después de tantas horas  ahogando mis lágrimas, estoy más rota que nunca, sin fuerzas para irme a pesar de ver el peso en tu cara, estoy aquí escribiendo en la orilla de la melancolía. ¿Sabes? ni siquiera recuerdo lo que se sentía estar feliz contigo. Ahora se trata de maquillar todo, una risa falsa, una sonrisa en mi cara, un "me pica algo en el ojo" para disimular tanta tristeza que me ahoga.  A penas te veo y ya me estoy apagando, falta que surja una situación para hacerme sentir pequeña, para ahogar mi voz y para inundar mis ojos, ni siquiera lo notas, se ha vuelto tan común en ti, ocupado en mil cosas y a la vez en ninguna, ocupado hasta en los ojos porque ni siquiera has podido voltear a verme. Quererme lo menos es algo que hemos venido haciendo, tú y yo, quizá más yo que tú, porque como quiera tu me quieres poco, ¿pero yo? esa niña loca, esa sonrisa risueña se ha perdido en el tiempo, Poco a poco me hago ...