Ir al contenido principal

Entradas

Es fin de año y no pude evitar escribirte.

Papá, estoy en Montevideo. Qué lugar lindo, debo decir, acabo de dar una vuelta y mire una casa como aquella que te gusta que está en Bosques, que cuando íbamos a misa y pasábamos te decía: yo te la voy a comprar. He pasado por Santiago, por Buenos Aires y ahora estoy hirviendo aquí en frente al mar. Quise empezar esto así, pero sabes que estoy llena de nostalgia, naturalmente porque nací contrariada con la vida y aumentado por estas fechas que se recuerda mucho a la familia y que lejos uno se da cuenta que hasta lo más mínimo es lo más maravilloso. Estoy haciendo un recuento de los daños, bueno quiero decir de este año y de doce meses he pasado cerca de siete fuera, y yo sé que esto debo de aprovecharlo, que hay pocas oportunidades así pero soy débil y todo me recuerda a casa, a la abuela, a la ciudad, a Ringo (nuestro perro). Vos sabes cuánto vivo atada a la nostalgia. Y es cierto también, que es bueno viajar, mira de cuantas cosas me he dado cuenta, cuanta pertenencia tengo haci...

Acerca de la llegada.

¿Cómo comencé el viaje? Quizá no comenzó exactamente el día 23 de agosto en el aeropuerto de mi ciudad. Pienso que esto comenzó antes, quizá hace cuatro años en mis clases sabatinas del primer nivel de italiano con una finalidad, mi intercambio a Italia, después con los siguientes niveles y finalmente con el examen para certificar que dominaba básicamente el idioma y después concursar para la beca ideal para mí. Después vinieron muchas complicaciones, primero que la beca solo se abría en el primer semestre del año, entonces esperé al primer semestre del año y después de la espera y de realizar mi trámite para mi universidad soñada, mi carta no llego, ni siquiera con los dos correos que envié insistiendo que la mandaran, no pudiendo al menos concursar para la beca. Finalmente, habiendo escogido Argentina por la beca de manutención (comida y hospedaje) que me ofrecieron a través del programa JIMA y después de mucha burocracia y de finalmente gestionar el intercambio por mí misma...

Sobre la monotonía.

Hoy es martes, y si estuviera allá, seguramente como cada martes iríamos al cine. Supongo que no es casualidad que en la distancia quiera estar allá y cuando estoy allá quiera estar viajando. Estoy aprendiendo mucho en la distancia, en la soledad y en la observación. Supongo que es normal en personas normales con tiempo en sus relaciones que la monotonía llegue a visitarlos y esté insistiendo en la posibilidad de quedarse. Es normal que las cosas cambien y que el tiempo haga de nosotros personas distintas, es normal que el recelo aguarde en cada corazón y el resentimiento por algunas cosas pequeñas que han pasado también se haga presente en cualquier momento inesperado, supongo que es normal que el amor caduque un poco y que se vaya apagando el romanticismo. Supongo y vaya que quiero suponer. Pero la verdad es que estoy asustada de que esto no sea normal, que sea víctima de un virus que se come mi relación, pero tengo que confesar que me aterra más tu indiferencia que me hace supo...

Nos rendimos ahora?

Están todos y no hay nadie. He llegado al fin a casa, después de tantas horas  ahogando mis lágrimas, estoy más rota que nunca, sin fuerzas para irme a pesar de ver el peso en tu cara, estoy aquí escribiendo en la orilla de la melancolía. ¿Sabes? ni siquiera recuerdo lo que se sentía estar feliz contigo. Ahora se trata de maquillar todo, una risa falsa, una sonrisa en mi cara, un "me pica algo en el ojo" para disimular tanta tristeza que me ahoga.  A penas te veo y ya me estoy apagando, falta que surja una situación para hacerme sentir pequeña, para ahogar mi voz y para inundar mis ojos, ni siquiera lo notas, se ha vuelto tan común en ti, ocupado en mil cosas y a la vez en ninguna, ocupado hasta en los ojos porque ni siquiera has podido voltear a verme. Quererme lo menos es algo que hemos venido haciendo, tú y yo, quizá más yo que tú, porque como quiera tu me quieres poco, ¿pero yo? esa niña loca, esa sonrisa risueña se ha perdido en el tiempo, Poco a poco me hago ...

Tengo miedo de perderte y peor aun, perderme yo contigo.

Es un buen momento para escribir, total, triste también soy valiente. Es uno de esos días en que me recordaste lo poco que te/me importo. Suelo empezar mis narrativas hablando de mis recuerdos  y hoy como la mayoría del tiempo vivo de uno: el tuyo. No sé cómo describirlo. Estoy rota y deshecha en muchos sentidos  y en el más importante, el espacio en que te quiero. Por una parte no te quiero  obligar a estar conmigo y por la otra me deshago sin ti. Supongo que al final dará igual, porque tengo el puto presentimiento de que no te quedarás (ya sabes que yo no soy tan valiente para irme primero, y que prefiero el lugar de la que se queda sufriendo) que ya no habrá un nosotros. Siento que estás tan cansado, lo peor es que es de mi. Debes saber que inclusive me da pena hablarte así, como te hablo “amor” “cariño” etc. siento que ya no te conozco y también que no quiero ser molestia para ti, como ahora parece que estoy siendo. F, querido, cuanto te he ...

Todo lo que no te he dicho cuando tengo miedo de que te vayas.

Sé que el titulo suena ridiculo, al menos para mi, porque cuando tienes miedo de que alguien se vaya y le dices "Por favor quédate" y se queda, de todas formas ya se fue. Esto es un tipo de carta personal, pero sin dirigirla exactamente al destinatario. Son solo notas que escribo cuando pienso que estamos a punto de perder, todo lo caminado, todo lo construido, todo lo que hemos sentido con solo darnos la mano, así es el amor. O una mierda parecida. CRONOLOGÍA  23 de enero.|| Lastimamos nuestras libertades Tocando nuestros espacios Invadiendo los límites del derecho propio Tocando lo que siempre ha sido intocable Y nos lastimamos Y sufrimos  Y nos quedamos aquí Como si no doliera Como si no cambiaran las cosas Pero lo hacen Porque no somos los que fuimos Porque ahora Somos uno sin ser cada cual lo que somos Que asco Que pena Que tristeza  Un día de marzo. ¿Sabes? No sé quien pierda mas, no estoy ...

Cuando quiero llorar, me pongo a escribir.

Estoy buscando un lugar Donde me pueda quedar Estoy buscando un espacio  Donde pueda yo encajar De pronto me siento perdida De pronto no quepo en mi casa De pronto mi casa ya no es casa De pronto mi hogar es una lugar obscuro Donde desconozco De pronto donde me sentía segura Es el lugar donde mis miedos florecen. Este estado de animo es el que perfecto encaja con la descripción de desconcierto. Me siento otra, me siento engañada. ¿Las reglas han cambiado? ¿O solo me aprendí las de "chocolate"? Esta es la vida real. Que difícil continuar. Solo necesito un momento Solo uno para morir. Después puedo regresar Regresar a vivir Otra vez, De nuevo. Lo puedo intentar.  Intentar seguir en el único sentido de la vida que es continuar. Aunque no encuentro mucho sentido Me siento traicionada Como si hubiera vivido todo el camino cegada, como si me hubieran quitado la venda demasiado tarde ya. Quizá estoy sabiendo esto al momento que de...