Ir al contenido principal

¿Qué soy?

Es preciso mencionar, que nunca he sido fan de las personas que quieren de una manera enfermiza.
No sé, siempre me quejo de ellas, o al menos tengo una opinión desagradable del modo peculiar
en que suelen amar, porque son pequeños nudos que te van atando y al final matando.
Qué triste darme cuenta que soy una de esas personas.
Que es verdad que no sé querer, no del modo bonito, o del que se supone es de verdad.
Y me pregunto que clase de contradicción es esta.
Cómo puedo odiar hacer esto y hacerlo al mismo tiempo. Qué ilógico.
Y verdaderamente no sé, que clase de bien me estés haciendo,
o si es verdad que estás alimentando a una niña caprichosa y egoísta
que sabes, siempre he sido pero que muchas veces en una dimensión casi
invisible,
Y es cierto amor, que me pongo triste, que me llena de amargura el corazón
pensar que te quiero así, solo para mí, y que aunque sé que me adoras,
(o que al menos eso hacías) pienso que cada vez te alejo más con mi egoísmo aterrador,
que nos distancia la cercanía forzada que no pienso explicar.
Perdóname si no sé quererte, pero es verdad que lo hago,
y perdón también si te duele, pero es la única manera en la que sé querer.
Me desconozco mil veces enajenada de lo que siempre he sido en mi soledad confortable,
en mi sillón de descanso y reconozco también que he dejado de lado muchas de mis prioridades
y puede ser que no tanto por ti, pero si por poder hacer más contigo y no sé porque de algún modo
esperaría que hicieras algo equivalente por mi y ¿VES? te das cuenta de lo miserable que soy,
de que al fin y al cabo estoy buscando RECIBIR. ¡QUÉ TIPO DE MIERDA ES ESTA!
No sé en quién me he convertido, me desconozco mil veces al verme al espejo, al verme contigo,
y que me duele estar mal y que también me incomode lo contrario, no sé quien soy, no sé
hasta donde estoy llegando por querer así, me gustaría pensar que es una etapa distinta,
que nunca había experimentado tanto amor, que nunca había querido así y que es por eso
que me siento incómoda, porque desconocía todo y poco a poco empiezo a conocer.
Y que aunque a veces la alegría me abruma, pienso que la tristeza es mucho más bonita
y que me reconozco y me conforto de verme envuelta en ella.

No sé que he sido, ni tampoco en que me he convertido,
pero supongo que la incertidumbre me llevará a conocerme mejor.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Veo humanos, pero no humanidad.

¿Te has fijado como somos de indiferentes las personas? Como no reaccionamos, no nos importa, la indiferencia es peor que las otras actitudes. ¿Ves como somos soldaditos?  Hechos para obedecer y no preguntar. Parece que la sociedad esta dejando de evolucionar, no mejoramos, estamos destruyéndonos, parece que avanzamos, pero PARA ATRÁS. He querido cambiar las cosas, una, diez cien veces. Me siento tan enojada, no puedo ser la única con ganas de cambiar. Claro siempre te dicen que empieces por ti misma, ¿Y sabes por qué te lo dicen? Sí, porque es lo más difícil. Pero después de haberlo intentado y de haber fracasado tanto, me he sentido tan vacía, tan ridícula, tan frustrada. Y luego tan yo, como siempre; tan yo. Y no sé que es, siento que estoy equivocada, espero que alguien conteste a tantas interrogativas que de todo surgen. Pero, ¿sabes qué? Nunca nadie lo hace y eso me lastima tanto, ¿Por qué se aferran en hacerme sentir tan mal? ¿Por qué siempre quieren hacerte ve...

Tara, ¿mi gata?

¿Qué sabemos del vacío en realidad? A veces (seguido), me parece irónico que siendo lo que es esa palabra, sea una sensación tan exhaustiva, decir que está vacío es como decir que no hay nada, pero al mismo tiempo, ese vacío lo ocupa todo. Decir que no hay nada no es tan cierto, pero es una manera de relegar todo, de tirarlo a un segundo plano. Y decir que Tara ocasionó el vacío más profundo en mi vida, no es para nada una exageración. Ahora no hay nada y al mismo tiempo un pensamiento sostenido que gira a su alrededor. Se fue Tara, salió de casa, se perdió. Siempre digo ¡Tara es mi gata! (o, ¿era?), pero Tara nunca fue mía, Tara sólo me escogía para brindarme su compañía. Tara era de ella y de la naturaleza que la hizo increíblemente perfecta. Tara es el nombre que le puse y me parecía profundamente impecable para esos ojitos que se expandían cuando ella me miraba, cuando jugábamos y seguía sigilosamente mis dedos en la orilla de mi cama. Tara no era mía, pero como humana, me gustaba ...
Sé que no lo entenderías, porque incluso, hay días en que yo no lo entiendo. Quizá ni siquiera quieres entenderlo y bueno, no me sorprendería ni me podría hacer más chiquita (más chiquita). Aún así, con este camino tan bifurcado, despierto y lucho todos los días un poquito, por sostener mi verdad, mi construcción del pasado y de cada cosa que ha ocurrido por este cuerpo y esta mente; mi lucha interior por evitar la impunidad a la que lleva el olvido, y lograr construir esta memoria como medio para evitar que me vuelva a pasar, otra vez, otra vez, otra vez, infinitamente, otra vez. Pero, qué son estas tremendas ganas de apagar todos los días y también las ansias de vivirlos con tanta garra?; del acompañamiento mutuo y a veces de pedirte que me bajes en medio del camino a cualquier destino, de escapar a donde sea donde pueda estar sola, de cancelarme de tu vida, y luego, cancelarte de la mía? De borrarme de tu mapa, y olvidar que exististe. De olvidar que camine tu cuerpo, incansablement...